Debería existir una ciudad que se llamase “rutina”, o mejor aún, “monotonía”, que es más esnob. Las ciudades de hoy en día se caracterizan por el automatismo de los personajes que habitamos estas grandes peceras de agua contaminada. Estoy convencido que si un día cualquiera de invierno, nos pusiésemos una venda en los ojos por la mañana antes de salir de casa, seríamos capaces de llegar a nuestra oficina, universidad o banco en el parque, en caso de estar jubilado. Seguimos siempre la misma ruta, unas mismas pautas de actuación. Las mismas personas haciendo lo mismo en los mismos lugares. Un buen ejemplo es cualquier bar, tasca o cafetería. Aunque como gran paradoja cualquier detalle, cualquier variable no esperada puede ser el motivo de una hecatombe…
Un paquete de tabaco olvidado en un bar es el desencadenante de un intercambio de opiniones y elucubraciones sobre el motivo de la existencia de ese objeto en ese lugar. Las hipótesis varían dependiendo de cada uno de los cinco personajes que en ese momento se encuentran en el bar. Desde un artefacto bomba, “algo que siempre ha estado ahí” (cosa que el camarero no sabe…), una señal divina para que la humanidad deje de fumar, una cámara oculta (para “videos guarros del interné”), etc. Una conversación a cinco bandas donde el surrealismo hilarante se camuflará bajo la normalidad de unos personajes que todos conocemos. Al final deciden seguir con sus vidas e ignorar el paquete de tabaco dejándolo ahí...Como en la vida real, los riesgos son ignorados para volver a la cómoda monotonía urbana.
Un paquete de tabaco olvidado en un bar es el desencadenante de un intercambio de opiniones y elucubraciones sobre el motivo de la existencia de ese objeto en ese lugar. Las hipótesis varían dependiendo de cada uno de los cinco personajes que en ese momento se encuentran en el bar. Desde un artefacto bomba, “algo que siempre ha estado ahí” (cosa que el camarero no sabe…), una señal divina para que la humanidad deje de fumar, una cámara oculta (para “videos guarros del interné”), etc. Una conversación a cinco bandas donde el surrealismo hilarante se camuflará bajo la normalidad de unos personajes que todos conocemos. Al final deciden seguir con sus vidas e ignorar el paquete de tabaco dejándolo ahí...Como en la vida real, los riesgos son ignorados para volver a la cómoda monotonía urbana.