
El pasado lunes fui al Palau Sant Jordi a ver en directo a Michael Buble, el de verdad ;). Este jovenzuelo canadiense ha conseguido darle un impulso comercial al jazz contemporáneo, con permiso de Diana Krall, Jamie Cullum, Norah Jones o Katie Melua. La fórmula parece sencilla: versiones archiconocidas + voz, no potente, pero reconocible + apariencia elegante + cara de no haber roto un plato + sentido del humor a flor de piel.
Llegamos a la entrada, y mientras esperabamos al resto, mi hermana Marisa y yo comenzamos a practicar uno de nuestros deportes favoritos..."criticar", mejor dicho..."analizar con detalle" :P. Desde luego, a excepción de algun fashion funkero y de varias groupies-SuperPop, la fauna que allí iba apareciendo eran todos de apariencia clase media-alta. Los más jovenes con sus bufandas Burberry's de cuadritos beig; los más entraditos en...décadas, vestidos cual noche de gala en el Liceu para ver La Traviatta. Mi hermana dijo una frase que lo resume: "Aquí son todos puretas, da igual la edad, en lugar de a porro, huele a puro...".
Todas las diferencias de edad y sexo desaparecieron en cuanto comenzó Buble a cantar, bueno a excepción de un hombre...anciano que iba recodando a sus octogenários acompañantes, lo mucho que conocía todas y cada una de las canciones, con jadeo incluido. Estuve a punto de ofrecerle un cigarro postcoito, pero mi militancia antitabaco me lo impidió.
Ante el peligro de caer en un recital monótono e insulso en el que cada canción diese paso a la siguiente sin gracia, Buble dotó al espectáculo de ritmo, sentido del humor, improvisación e interacción público-cantante para que todo el Sant Jordi se rindiera a sus pies.

Hubieron muchos momentos estelares, intentaré destacar algunos, por ejemplo: cuando se acercó a la zona posterior del estadio para darse un baño de multitudes; el inico de "Fever" cantando el principio de "Bad Day" de Daniel Powter (gag captado por solo unos pocos ;)); imitación de Maroon 5 cantando "This Love"; declaración por su parte que se pasaba a la ópera y dejaba el jazz, y comenzó a cantar en tono ópera "I Will Sourvive" de Gloria Gaynor (recomiendo la versión en directo a cargo de Gladys Knight); el amago de cantar "You're Beautiful" de James Blunt; o por ejemplo, la imitación de Michael Jackson con baile incluido. Pero el mérito fue intercalar estos momentos con otros más personales como la interpretación "Home" de los pocos, por no decir, único tema inédito.
Para finalizar, y como bis, nos regaló una versión de un clásico de Otis Redding, "Try A Little Tenderness", en el cual se dirigió al público, desnudo, me refiero sin micrófono, logrando ser escuchado por todo el estadio con solo su voz, sin ayuda de amplificadores. Pelos de punta...
Para los puristas Michael Bublé les parecerá toda una averración para los oidos y ni de lejos aceptarán la condición de "crooner" * heredero de Sinatra, como muchos han comparado. Pero es innegable que gracias a él se han vuelto a escuchar y recordar grandes clásicos (desde Ray Charles, Stevie Wonder, Cole Porter, Mammas & The Pappas) o versionar temas más contemporáneos ( de George Michael o Queen) acercándolos al universo del jazz a las nuevas generaciones y abriendo mercados para artistas noveles o desterrados al universo jazzistico más underground.
Recomendado para los amantes de la música sin censuras puristas.
* "Crooner" no he encontrado definición exacta, pero por lo que tengo entendido es aquel cantante melódico caracterizado por su granb sensibilidad y facilidad para transmitir sensaciones a través de sus interpretaciones. Como ejemplos, la nueva faceta de Rod Stewart o el grandísimo Frank Sinatra.